Las bombas de inyección de alto torque y los mezcladores coloidales son el punto de partida en Curicó. El equipo se calibra para manejar lechadas de cemento con relaciones agua/cemento que van desde 0.5 hasta 2.0, dependiendo de la permeabilidad del estrato a tratar. Curicó, asentada sobre potentes depósitos fluviales y aluviales del río Mataquito y sus afluentes, presenta suelos con granulometrías muy variables: desde bolones y gravas gruesas hasta lentes de arena fina y limo. Esta heterogeneidad obliga a un diseño de inyecciones que no se basa en recetas genéricas, sino en un mapeo geotécnico detallado. Antes de movilizar la planta, se correlacionan los resultados de sondajes SPT con ensayos de permeabilidad in situ para definir la matriz de inyección que realmente va a penetrar en el subsuelo curicano, asegurando que la lechada fluya donde se necesita y selle los vacíos sin fracturar el terreno.
El diseño de inyecciones en Curicó se fundamenta en la permeabilidad real del terreno aluvial, no en supuestos de gabinete.
